Una realidad incómoda: cómo es la migración infantil

World Vision Bolivia
Mar 29, 2021 9:07:02 AM

Sin importar el motivo, verse obligado a salir de su país puede ser difícil tanto para adultos como para niños y niñas. Así lo viven miles de infantes y adolescentes que tuvieron que abandonar su entorno físico sin más alternativas.

La migración es un proceso que todos los seres humanos deberíamos poder hacer de manera voluntaria y regulada. Sin embargo, cuando se produce una crisis migratoria, se pierde el control de la situación y muchas personas sufren las consecuencias de quedar al margen de la ley y expuestas a un sinfín de riesgos. Para ellos, el panorama no es tan esperanzador como creen y deben enfrentar los obstáculos que implica partir desde cero en un lugar que muchas veces no está preparado para recibir extranjeros de manera masiva.

Para Bolivia, hace algunos años esta es una realidad que preocupa. Según datos entregados por la Organización de los Estados Americanos (OEA), se calcula que se ha recibido alrededor de 10 mil migrantes y refugiados venezolanos. Esto se debe a que el país vecino se encuentra en un contexto político y económico difícil. De hecho la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que los números seguirán creciendo y a finales de 2021 podrían llegar a ser 6,2 millones, lo que supera incluso los datos de la crisis siria.

Este estudio de la OEA arroja que algunas de las principales razones por las que personas de todas las edades y estratos socioeconómicos están abandonando Venezuela son:

-Persecución por participar en protestas en contra del gobierno.
-Amenazas por parte de colectivos armados.
-Inseguridad del entorno
-Nuevas oportunidades

Ahora, al analizar quienes componen estos números, la niñez migrante representa un porcentaje significativo de la población migrante a nivel mundial. De hecho, según datos de la Unicef, 31 millones de niñas y niños viven en el exterior, de los que 10 millones son niñez migrante y 17 millones, niñez desplazada por conflictos internos y violencia.

El mismo organismo, asegura que 1 de cada 8 personas migrantes es menor de edad.

Esto implica que hay miles de niños, niñas y adolescentes que se movilizan solos o, en el mejor de los casos, con sus familias y en este desplazamiento, muchas veces deben transitar por rutas peligrosas e incluso pedir ayuda a traficantes para cruzar las fronteras.

Esa es la realidad de la migración infantil; los pequeños migrantes se ven privados de sus derechos y necesidades, quedan desprotegidos y a menudo solos, pueden convertirse en presa fácil de los tratantes y otras personas que abusan de ellos y los explotan.

Para el sistema, la mayoría de las veces estos niños no existen, por lo que crecen sin recibir estudios, acceso a la salud, alimentación, en otros aspectos. Su necesidad de sobrevivir en el nuevo país, no les permite disfrutar de su infancia ni prepararse para ser adultos capaces de asumir grandes desafíos laborales. 

Muchos de estos niños migrantes, migran para poder reunirse con sus familias que han partido a otros países en busca de oportunidades de mejora.

Por eso, es importante que todos nos comprometemos a cuidar de estos niños y niñas que viven en una situación de desamparo. Sin importar su procedencia, se trata de pequeños que necesitan vivir en un entorno seguro y cubrir sus necesidades básicas y afectivas. 

Conclusión

La crisis migratoria es una situación que están enfrentando muchos países de Latinoamérica.  En este escenario, no hay que descuidar que parte de esa población está compuesta por niños, niñas y adolescentes que necesitan estar a salvo para aprender, desenvolverse y transformarse en adultos responsables. 

 

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