Paternidad responsable guardianes para crianza sin violencia doméstica

World Vision Bolivia
Apr 9, 2021 11:30:00 AM

Reflexionemos cómo podemos ejercer una paternidad responsable, cómo ser guardianes de nuestros hijos e hijas, para que crezcan saludablemente y sin violencia a través de nuestra guía y acompañamiento con amor y ternura.

Algunas circunstancias y experiencias que vivimos durante nuestra niñez, especialmente aquellas que nos provocaron dolor, tiene alta repercusión durante el proceso de crianza con nuestros hijos e hijas, con los que tendemos a repetir esas mismas conductas y actitudes que nos dañaron y que no fueron trabajadas en su momento.

Tal vez te ha tocado afrontar la paternidad y te diste cuenta que, al igual que nos pasa todos los padres de familia, darnos cuento que no estamos preparados para asumir el rol, porque no queremos repetir los errores que hemos visto que nuestros padres han tenido con nosotros.

Así que pensamos que sólo debemos hacer todo lo contrario que nuestros padres hacían, si es que no recibimos el cuidado que esperábamos de ellos, nosotros procuramos estar todo el tiempo pendiente de nuestros hijos e hijas; si no nos compraron lo que les pedíamos, nosotros pensamos que debemos acceder a todo lo que nuestros hijos e hijas nos piden.

Es el tipo de conducta o actitud que asumimos, porque estamos conscientes que estas situaciones producen profundas heridas en el alma de las personas que contaminan nuestras relaciones con las demás personas.

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Y es una forma natural que las personas tenemos para afrontar nuestro crecimiento personal, lo que implica un impulso a sanar nuestras experiencias dolorosas de nuestra vida y abandonar aquellos pensamientos negativos que obstaculizan nuestro bienestar.

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Pero no podemos asumir que estamos ayudando a nuestros hijos e hijas a creces saludablemente, sin antes reconocer que nuestros padres tal vez se pudieron equivocar con nosotros y mantener en nuestro interior odio, rencor, frustración, tristeza o resentimiento hacia ellos.

Esos sentimientos que guardamos en nuestro interior pensando que lo mejor que hicimos fue olvidarlas, sin un proceso de sanación con nosotros mismos y con nuestros padres, pues no podremos dar lo que no tenemos, es decir, no estaremos en condiciones de brindar a nuestros hijos e hijas el apoyo, confianza, seguridad y amor que esperan de nosotros, sin aún guardas ese resentimiento hacia nuestros progenitores.

Vale decir, que no podremos brindar los más básicos soportes que nuestros hijos e hijas necesitan para crecer saludablemente, al lado de un padre que cuente con las herramientas para orientar al niño y la niña.

Un padre es un protector

El cuidado y protección de los padres durante el crecimiento saludable de los hijos e hijas cobra mayor relevancia cuando va acompañado de palabras que salen desde una persona en paz consigo mismo, con el prójimo y con Dios.

Cuántas veces no llegamos a casa, después de afrontar dificultades en el colegio, y esperábamos encontrar a un padre que nos cobije en sus brazos y nos haga sentir valiosos, importantes, amados y nos diga, “aquí estoy para defenderte, siempre te estaré cuidando” para aprender a afrontar nuestras dificultades y mejorar nuestras habilidades.

¿Cómo podemos ahora ser esas personas que le den a sus hijos el apoyo que necesitan, la palabra adecuada para guiarlos con propósito, el consejo y la enseñanza que necesitan si nuestro corazón está aún sangrando por todas las heridas que recibimos en nuestra infancia?

¿Cómo podemos ser buenos padres si nosotros culpamos a los nuestros por las malas experiencias que hemos tenido que atravesar, por las equivocaciones que hemos cometido y hasta por el fracaso que podemos sentir en nuestra vida?

¿Cómo podemos ser ahora buenos padres si nuestro corazón está lleno de resentimientos, amarguras y no hemos perdonado a nuestros padres? Quizá seguimos viéndolos como culpables, si muchas veces lo que sentimos hacia ellos es verdadero odio, aunque no lo reconozcamos y digamos a todos que “lo hemos perdonado”.

Es difícil afrontar nuestro rol desde el otro lado, cuando nos toca ser padres, cuando nos dimos cuenta que no estamos preparados y tal vez todos hemos sentido esta sensación al momento asumir la paternidad responsable.

Algunos dicen que ser padre es una tarea de toda la vida y quizá tienen razón, pues cuando hemos creado un lazo con nuestros hijos e hijas en su niñez, y ellos crecen sabiendo que pueden confiar, que tienen un apoyo en nosotros, que nunca recibirán crítica ni descalificación por lo que hayan hecho; si siempre han acudido a nosotros en busca de consuelo y aliento durante su crecimiento, no dejarán de hacerlo nunca, pues en su niñez se habrá forjado el lazo que perdurará toda su vida.

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Solo entonces podrás tener seguridad de que tus hijos siempre estarán contigo y que un día, cuando seas tú el que necesite su socorro, su apoyo y compañía, los tendrás ahí a tu lado, para devolverte multiplicado todo el amor, el tiempo y la dedicación que en otro tiempo tú les diste.

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